top of page
Buscar

¿Es necesario contar calorías para perder grasa?

Foto del escritor: Arianna Delgado
Arianna Delgado
hace 1 día
5 min de lectura

Cuando alguien quiere perder grasa, una de las primeras recomendaciones que suele escuchar es: “Tienes que contar calorías”.


Y aunque conocer el aporte energético de los alimentos puede ser una herramienta útil, contar calorías no es obligatorio para perder grasa ni es la única forma de conseguirlo.


La realidad es que existen diferentes estrategias para generar y mantener un déficit energético. Algunas personas se benefician de registrar lo que comen, mientras que otras pueden conseguir resultados sin pesar alimentos ni utilizar aplicaciones.


Entonces, ¿es necesario contar calorías?

La respuesta depende de la persona, su objetivo y de qué estrategia pueda mantener de forma consistente.

¿Qué son las calorías?

Las calorías son una unidad utilizada para expresar la energía que contienen los alimentos.


Nuestro organismo necesita energía constantemente para:

  • Mantener las funciones vitales.

  • Regular la temperatura corporal.

  • Digestionar los alimentos.

  • Realizar actividad física.

  • Mantener y reparar tejidos.

  • Llevar a cabo las actividades cotidianas.


Cuando hablamos de cambios en el peso corporal, existe un principio fundamental: la disponibilidad de energía a lo largo del tiempo influye en el peso corporal.


Para perder grasa, generalmente necesitamos que nuestro gasto energético sea superior a la energía que ingerimos durante un periodo sostenido.

Esto se conoce como déficit energético.

Entonces, ¿para perder grasa tengo que contar calorías?

No necesariamente.

Puedes generar un déficit energético sin saber exactamente cuántas calorías contiene cada alimento.


Por ejemplo, una persona puede reducir su ingesta energética simplemente al:

  • Aumentar el consumo de verduras.

  • Priorizar proteínas magras.

  • Elegir frutas enteras.

  • Reducir bebidas azucaradas.

  • Disminuir el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados.

  • Controlar el tamaño de las porciones.

  • Mantener una alimentación estructurada.


Estas modificaciones pueden reducir la ingesta energética sin necesidad de registrar cada alimento.

¿Por qué contar calorías puede funcionar?

Porque permite tener una mayor conciencia de cuánto estamos consumiendo.


Las personas suelen subestimar la cantidad de energía que ingieren, especialmente cuando se trata de alimentos muy densos en calorías.

Por ejemplo, pequeñas cantidades de alimentos como:

  • Aceites.

  • Frutos secos.

  • Mantequillas de frutos secos.

  • Salsas.

  • Quesos.

  • Chocolate.

pueden aportar una cantidad considerable de energía.


Registrar los alimentos durante un periodo determinado puede ayudar a identificar estos patrones.

Por eso, contar calorías puede ser una herramienta educativa muy útil.

Pero contar calorías no garantiza una alimentación saludable

Este es un punto importante.


Dos dietas pueden aportar exactamente la misma cantidad de calorías y tener una calidad nutricional completamente diferente.

Por ejemplo, podrías alcanzar determinado objetivo calórico consumiendo principalmente productos ultraprocesados.


Eso no significa que esa alimentación sea equivalente a una dieta que aporta:

  • suficiente proteína,

  • fibra,

  • vitaminas,

  • minerales,

  • grasas saludables,

  • frutas,

  • verduras,

  • y alimentos mínimamente procesados.


Las calorías importan, pero la calidad de la alimentación también importa.

Por eso, una buena estrategia de pérdida de grasa no debería centrarse únicamente en una cifra.

¿Contar calorías puede ser contraproducente?

Para algunas personas, sí.


Registrar absolutamente todo lo que comen puede convertirse en una actividad agotadora y difícil de mantener.

En determinadas personas puede generar:

  • Ansiedad alrededor de la comida.

  • Obsesión por alcanzar un número exacto.

  • Miedo a comer alimentos que no están registrados.

  • Dificultad para comer espontáneamente en situaciones sociales.

  • Sensación de fracaso cuando se supera el objetivo diario.


Por eso, una herramienta que funciona muy bien para una persona puede no ser la mejor opción para otra.

La estrategia debe adaptarse al individuo, no al revés.

¿Qué puedes hacer si no quieres contar calorías?

Existen diferentes métodos que pueden ayudarte a controlar tu ingesta energética sin registrar cada alimento.

1. Utiliza una estructura de comidas

Una alimentación organizada puede facilitar el control de las porciones.

Por ejemplo, una comida principal puede incluir:

  • Una fuente de proteína.

  • Una porción de carbohidratos.

  • Verduras.

  • Una fuente de grasa.

La cantidad de cada componente dependerá de las necesidades individuales.

2. Prioriza alimentos con alta saciedad

Alimentos ricos en proteína y fibra suelen ayudar a controlar mejor el hambre.

Puedes priorizar:

  • Huevos.

  • Pescado.

  • Pollo.

  • Yogur.

  • Legumbres.

  • Frutas.

  • Verduras.

  • Avena.

  • Papa.

  • Camote.

Esto permite construir comidas abundantes y satisfactorias sin necesidad de pesar absolutamente todo.

3. Controla las calorías líquidas

Las bebidas pueden aportar una cantidad considerable de energía sin generar el mismo nivel de saciedad que los alimentos sólidos.

Presta especial atención a:

  • Refrescos azucarados.

  • Jugos.

  • Bebidas alcohólicas.

  • Cafés con grandes cantidades de azúcar, jarabes o cremas.

No significa que estén prohibidos, sino que conviene considerar su aporte dentro del contexto global de la alimentación.

4. Aprende a reconocer las porciones

Con el tiempo, puedes desarrollar una mayor percepción de las cantidades que necesitas.

Esto puede facilitar que comas adecuadamente sin tener que pesar cada alimento.

Sin embargo, aprender a estimar porciones requiere práctica y educación nutricional.

¿Contar calorías puede ser útil durante un tiempo?

Sí.


No necesariamente tienes que contar calorías durante toda tu vida.

Una persona puede utilizar el registro de alimentos durante unas semanas para:

  • Aprender sobre las porciones.

  • Identificar alimentos más densos en energía.

  • Comprender cuánto aporta aproximadamente cada comida.

  • Ajustar su alimentación.

  • Desarrollar mayor conciencia nutricional.


Después, puede pasar progresivamente a un enfoque menos estructurado.

En este sentido, contar calorías puede utilizarse como una herramienta de aprendizaje, no necesariamente como una regla permanente.

¿Y si entrenas y quieres ganar masa muscular?

También puede ser útil, aunque tampoco es obligatorio.

Para ganar masa muscular, generalmente necesitamos suficiente energía y proteína, además de un entrenamiento de fuerza adecuado.


El seguimiento de calorías puede ser especialmente útil cuando:

  • Es difícil aumentar de peso.

  • La persona tiene poco apetito.

  • Se necesita controlar un superávit energético.

  • Se quiere hacer un seguimiento más preciso.


Pero nuevamente, existen diferentes formas de estructurar una alimentación para ganar masa muscular.

¿Qué pasa con las personas que dicen “yo como saludable y no bajo de peso”?

Aquí aparece uno de los principales problemas.


Comer saludable no significa necesariamente comer pocas calorías.

Alimentos nutricionalmente excelentes también contienen energía.

Por ejemplo:

  • Aguacate.

  • Frutos secos.

  • Aceite de oliva.

  • Quesos.

  • Mantequilla de frutos secos.


Son alimentos perfectamente saludables, pero su consumo debe adaptarse a las necesidades energéticas individuales.


Por eso, una alimentación puede ser de muy buena calidad y aun así no generar un déficit energético suficiente para perder grasa.

Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia?

La mejor estrategia es la que permite alcanzar el objetivo sin sacrificar la adherencia ni la calidad de vida.


Para algunas personas será útil pesar alimentos y registrar calorías.

Para otras será suficiente utilizar porciones, estructura de comidas y selección de alimentos.


Incluso puede utilizarse una combinación de ambos métodos.

No existe una única manera correcta de alimentarse.


Conclusión

Contar calorías puede ser una herramienta útil, pero no es un requisito para perder grasa.

Lo que realmente importa es que, a lo largo del tiempo, exista un déficit energético suficiente para producir una reducción de la grasa corporal.

Sin embargo, una buena estrategia no debería centrarse únicamente en las calorías. La calidad de la alimentación, la proteína, la fibra, la saciedad, el entrenamiento, el sueño y la adherencia también son fundamentales.

Si contar calorías te ayuda a entender mejor tu alimentación y puedes hacerlo sin que se convierta en una fuente de estrés, puede ser una excelente herramienta.

Pero si contar cada gramo te genera ansiedad o hace que tu alimentación sea insostenible, existen otras estrategias igualmente válidas.

No necesitas vivir contando calorías para aprender a comer bien. Necesitas encontrar una estrategia que puedas mantener a largo plazo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page